Un deshumidificador de segunda mano puede ser una buena opción para bajar el desembolso inicial, pero al ser un aparato con compresor o refrigerante (según el tipo), conviene revisar más cosas que en un electrodoméstico simple antes de decidirte.
Antes de comprar: qué preguntar al vendedor
- Antigüedad y horas de uso aproximadas. Un aparato con varios años de uso intensivo (por ejemplo, en un sótano o garaje encharcado) probablemente tenga el compresor más desgastado que uno usado ocasionalmente en un piso.
- Motivo de la venta. Si el vendedor cambia de modelo por mudanza o porque ya no lo necesita es distinto a si lo vende porque «ya no funciona bien» o «hace ruido raro».
- Si conserva caja, manual o factura. No es imprescindible, pero ayuda a confirmar el modelo exacto y su capacidad real de extracción, en vez de fiarte solo de la descripción del anuncio.
Qué comprobar en persona (o pedir en vídeo)
- Que encienda y complete un ciclo. Pide verlo funcionar unos minutos: debe encenderse, el compresor debe sonar de forma continua y estable (no con golpeteos, chirridos o vibraciones fuertes), y el aire de salida debe notarse ligeramente más cálido y seco que el de entrada.
- Estado del depósito y el sensor de llenado. Comprueba que el depósito no tenga grietas ni fugas, y que el aparato se detenga solo (o avise) cuando el depósito esté lleno, si esa es su función de seguridad.
- Estado del filtro de aire. Un filtro roto, muy sucio o con moho visible es una señal de mantenimiento descuidado; no es algo grave por sí solo si el filtro se puede limpiar o sustituir, pero indica cómo se ha cuidado el aparato.
- Cable, enchufe y carcasa. Revisa que el cable no esté pelado ni con empalmes caseros, que el enchufe no esté quemado o deformado, y que la carcasa no tenga golpes que puedan afectar a los componentes internos.
- Olor. Un olor a humedad o moho persistente en el propio aparato puede indicar que ha trabajado mucho tiempo sin limpieza del filtro o del depósito; es limpiable, pero pregúntalo antes de dar por hecho el precio.
- Nivel de ruido. Si es posible, escúchalo funcionar un rato: un ruido de golpeteo interno persistente (no solo el zumbido normal del compresor) puede indicar un problema mecánico que no es reparable de forma sencilla en casa.
Qué no puedes comprobar tú mismo y asumes como riesgo
El estado interno del circuito de refrigerante y la vida útil real que le queda al compresor no se pueden verificar sin herramientas específicas ni desmontar el aparato, algo que no se debe hacer en casa por motivos de seguridad. Comprar de segunda mano implica asumir cierta incertidumbre sobre estos componentes, que suelen ser los más caros de reparar si fallan.
Cuándo no compensa
Si el precio de segunda mano se acerca mucho al de un modelo nuevo básico con garantía, o si el vendedor no puede mostrarlo funcionando, suele compensar más comprar nuevo: la garantía cubre precisamente el fallo de compresor que no puedes comprobar en una revisión visual.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pedir factura o garantía en una compra de particular? No es habitual en compraventas entre particulares; si necesitas esa cobertura, es mejor buscar tiendas de electrodomésticos de segunda mano con garantía propia, aunque el precio suele ser algo mayor que comprando a un particular.
¿Merece la pena limpiarlo a fondo antes de usarlo por primera vez? Sí: limpiar o sustituir el filtro y vaciar y secar el depósito antes del primer uso es una buena práctica higiénica con cualquier aparato de segunda mano relacionado con el aire o el agua de la vivienda.
¿Cómo sé qué capacidad tiene si no tengo la ficha técnica? Busca el modelo exacto (suele estar en una pegatina en la parte trasera o inferior del aparato) en la web del fabricante; así puedes consultar su capacidad de extracción original en litros/día, tratada con más detalle en la guía de esta web sobre cómo elegir la capacidad de un deshumidificador.
Fuentes consultadas
- Deye — Guía de compra de deshumidificadores