Cómo comparar la humedad interior y exterior antes de ventilar

Mirar «62 % dentro» y «80 % fuera» no basta para decidir si conviene abrir la ventana para reducir el vapor de agua. También necesitas la temperatura de ambos lugares: los dos porcentajes se refieren a condiciones térmicas diferentes.

Puedes utilizar las cifras exteriores para orientarte y después comprobar el resultado en casa con tu higrómetro.

Reúne los datos de dentro y fuera

Dentro, anota la temperatura y la humedad relativa con el higrómetro en su ubicación habitual.

Fuera, busca la temperatura, la humedad relativa y, si está disponible, el punto de rocío en una estación meteorológica cercana. Anota la hora y la procedencia de esos datos. Una estación situada lejos, a otra altitud o con condiciones locales distintas puede no representar exactamente el aire que entra por tu ventana.

Si tienes un segundo instrumento apto para exteriores, úsalo según su manual, protegido de condiciones que falseen o dañen el sensor. No saques unos segundos el higrómetro interior por la ventana y compares inmediatamente: necesitará adaptarse.

Por qué no debes comparar solo porcentajes

La humedad relativa depende de la temperatura. Un 80 % en una mañana fría no equivale, en cantidad de vapor, a un 80 % en una tarde cálida.

Por eso puedes encontrar un porcentaje exterior alto y observar después que ventilar ayuda a reducir la humedad interior. También puedes obtener el resultado contrario en otras condiciones.

Sin conocer ambas temperaturas, la comparación de porcentajes queda incompleta.

Haz una prueba sencilla en la habitación

  1. Antes de abrir, anota la hora, temperatura y humedad interiores.
  2. Apunta las condiciones exteriores disponibles y su fuente.
  3. Ventila como lo harías normalmente; registra cuánto tiempo estuvo abierta la ventana.
  4. Ciérrala y deja que la temperatura y el sensor se estabilicen.
  5. Vuelve a anotar los dos valores interiores.

Para interpretar la prueba, fíjate en humedad y temperatura juntas. Si la habitación se enfría, la humedad relativa puede cambiar por ese motivo. Lo que ves tras una sola ventilación tampoco predice el resultado de todos los días.

Repite la observación en circunstancias distintas. Si además utilizas calefacción o cocinas durante la prueba, anótalo: ya no estarás estudiando únicamente la ventilación.

¿Y si el exterior marca 100 %?

Ese dato indica que el aire exterior está saturado a su temperatura actual. No significa que contenga necesariamente más vapor de agua que el interior.

La temperatura y, cuando esté disponible, el punto de rocío ayudan a situar la lectura. La forma más práctica de comprobar qué ocurre en tu caso sigue siendo medir la habitación antes y después, sin sacar conclusiones solo por el porcentaje del tiempo.

Cuándo la comparación no resuelve el problema

Si hay agua entrando por una junta, una mancha que crece tras llover o una fuga visible, la humedad del aire no explica necesariamente el origen. Atiende esa señal por separado.

Y si ventilas y la condensación vuelve, registra el patrón; puede haber varios factores que merezcan evaluación.

Fuentes consultadas

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