
Si las gotas aparecen en la cara interior de una ventana de aluminio, empieza por secar el agua y comprobar cuándo y dónde se forma. Después reduce el vapor que produces en casa, comprueba que la ventilación funciona y compara la humedad de la habitación en distintos momentos. Si el agua se concentra en el marco o reaparece pese a esos cambios, puede hacer falta revisar el aislamiento de la ventana y su encuentro con la pared.
El aluminio conduce bien el calor. Un perfil sin rotura de puente térmico puede tener la cara interior muy fría en invierno; el vapor del aire se condensa al contactar con una superficie suficientemente fría. El vidrio, la unión con el muro y la cantidad de humedad del aire también influyen. Ver gotas no permite identificar por sí solo una avería concreta.
Primero, localiza el agua
- En el lado de la habitación: las gotas se pueden tocar y secar desde dentro. Es compatible con condensación superficial.
- Entre los dos vidrios de una unidad sellada: no puedes limpiar esas gotas desde ninguna cara. Solicita una revisión del acristalamiento; ventilar la habitación no seca el interior de la cámara.
- En el perímetro o el alféizar después de llover: observa si hay entrada de agua por juntas o encuentros. Consulta también nuestra guía para distinguir indicios de condensación y filtración; ambos problemas pueden coexistir.
Haz una foto por la mañana antes de secar y anota si se moja el cristal, el marco o la pared contigua. Si hay mucha agua, retírala para evitar que permanezca sobre la pintura, las juntas o la madera cercana.
Cuatro medidas domésticas que sí puedes comprobar
1. Reduce el vapor en el momento en que se genera
Usa la extracción de la cocina al cocinar y la del baño durante y después de la ducha, si están instaladas y funcionan. Evita que el vapor de estas estancias se reparta por toda la vivienda. Si secas ropa dentro, elige un lugar donde puedas gestionar la ventilación o la deshumidificación; comprueba el resultado con mediciones, sin asumir que abrir una rendija resuelve cualquier caso.
2. Comprueba la ventilación sin tapar sus entradas
Revisa que las rejillas y las bocas de extracción previstas estén despejadas. Si ventilas abriendo ventanas, observa la lectura del higrómetro antes y después, junto con la temperatura; una lectura aislada no demuestra que hayas eliminado agua del aire. Esta guía explica por qué la humedad relativa puede engañar al comparar interior y exterior.
3. Evita superficies interiores excesivamente frías
Mantener una calefacción razonablemente estable puede elevar la temperatura del vidrio y del marco interior y reducir el riesgo de condensación. Pero calentar aire húmedo sin evacuar vapor no elimina la humedad: al enfriarse la vivienda, las gotas pueden volver. Un deshumidificador también puede ayudar cuando la humedad del aire es elevada, aunque no corrige un perfil frío ni una filtración.
4. Mide y compara varios días
Coloca un higrómetro lejos del radiador y de la propia ventana. Registra temperatura y humedad al acostarte y al levantarte, además de una foto de la ventana. Repite las observaciones antes y después de cambiar un hábito. Puedes seguir el método de lectura de un registro de temperatura y humedad. El aparato mide el aire en su posición, no la temperatura del aluminio ni la humedad dentro de la pared.
Cuando las medidas no bastan
Si el marco sigue mojándose con frecuencia, pregunta a un instalador o técnico por el tipo de perfil —con o sin rotura de puente térmico—, el acristalamiento, las juntas y la instalación en el hueco. IDAE recomienda, al renovar carpinterías de aluminio, escogerlas con rotura de puente térmico. No es posible garantizar que un cambio de ventana elimine toda condensación si persisten otras fuentes de humedad o superficies frías.
Solicita una revisión antes si hay agua entre vidrios, manchas que crecen alrededor del hueco, goteo vinculado a la lluvia o daños que reaparecen. No selles desagües del marco ni tapes rejillas para frenar las gotas: podrías impedir funciones previstas de la ventana o de la ventilación. Tampoco sustituyas una investigación por pintura anticondensación.
Preguntas frecuentes
¿La culpa es siempre del aluminio?
No. Un perfil frío puede contribuir, pero también importan la humedad interior, la temperatura, el vidrio, el encuentro con la pared y la ventilación. Compara dónde se condensa primero antes de decidir una obra.
¿Secar las gotas soluciona el problema?
Retirar el agua protege las superficies, pero si vuelve cada mañana hay que reducir su origen o estudiar por qué esa zona está tan fría.
¿Y si solo pasa al despertar?
Registra la humedad y la temperatura antes de dormir y al levantarte. Nuestra guía sobre ventanas mojadas al despertar ayuda a organizar esa primera comprobación.